Just for Today

9 de septiembre

Pies de barro

«Las expectativas irreales que ponemos sobre[...] los demás parecen ser uno de los mayores obstáculos de la recuperación.»

Texto Básico, p. 93
Muchos llegamos a Narcóticos Anónimos sintiéndonos muy mal con nosotros mismos. En comparación, los adictos en re­cuperación que conocemos en las reuniones parecen sobrehu­manamente serenos. Estas personas sensatas y cariñosas llevan meses, años incluso, viviendo de acuerdo a principios espirituales, entregándose a los demás sin esperar nada a cambio. Confiamos en ellas, les permitimos querernos hasta poder hacerlo nosotros. Esperamos que lo arreglen todo de nuevo.

Entonces, el brillo del principio de la recuperación empieza a desvanecerse, y empezamos a ver el lado humano de nuestros amigos de NA y de nuestro padrino. Quizás un compañero de nuestro grupo nos deja plantados para ir a una cita, o vemos a dos veteranos discutir en una reunión de comité, o nos damos cuenta de que nuestro padrino tiene uno o dos defectos de ca­rácter. Nos quedamos anonadados, desilusionados... ¡Después de todo, estos adictos en recuperación no son perfectos! ¿Cómo vamos a seguir confiando en ellos?

En algún punto intermedio entre «los héroes de la recupera­ción» y «los desgraciados de NA» está la verdad. Nuestros com­pañeros adictos no son ni completamente malos ni totalmente buenos. Después de todo, si fueran perfectos, no necesitarían este programa. Nuestros amigos y nuestro padrino son adictos corrientes en recuperación, como nosotros. Podemos identifi­carnos con su experiencia corriente en recuperación y usarla en nuestro propio programa.

Sólo por hoy: Mis amigos y mi padrino son humanos, como yo, por eso confío aún más en su experiencia.

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